Coronel Albert Bacon Blanton

1881-1959
En 1984 empezó a comercializarse el primer bourbon de barrica única del mundo, bajo la etiqueta “Blanton’s Single Barrel Bourbon”. Nombrado así en honor al Coronel Albert B. Blanton, se convirtió en el mejor de los homenajes para un hombre que dedicó su vida a preservar la tradición del bourbon artesanal.

Durante más de 55 años, el Coronel Blanton dedicó su carrera a producir whisky fino, y a conservar y desarrollar el legado de lo que hoy se conoce con el nombre de Destilería Buffalo Trace. Nacido y criado en una granja próxima, el Coronel Blanton comenzó a trabajar en la destilería en 1897 como chico de los recados cuando sólo contaba 16 años de edad. Durante los años que siguieron, pasó por todos sus departamentos y, antes de que cumpliera los 20, el Coronel Blanton fue nombrado superintendente de la destilería, su bodega y su planta de embotellado. En 1921 ya era presidente de la planta de whisky.

La experiencia práctica del Coronel Blanton en todos los ámbitos de la destilería demostró su gran utilidad, ya que el Coronel logró sacar adelante la empresa durante los tiempos más difíciles del siglo XX. Bajo la dirección del Coronel Blanton, la destilería fue una de las cuatro (la única de Kentucky) que siguieron fabricando whisky en Estados Unidos durante el periodo de vigencia de la Ley seca (1920-1933) conforme a un permiso gubernamental especial. Gracias a su capacidad de liderazgo, la destilería sobrevivió a la dura Depresión. Además de las dificultades económicas propias de esta época, la destilería tuvo que enfrentarse a las crecientes aguas del río Kentucky, que se la tragaron durante la Gran Inundación de 1937. Milagrosamente, 24 horas después de que las aguas cedieran, el Coronel Blanton devolvió la destilería a su estado de funcionamiento normal. Gracias al liderazgo del Coronel Blanton, la destilería siguió en activo durante la Segunda Guerra Mundial, época durante la cual se ordenó la suspensión de la fabricación de whisky para producir alcohol puro para fines exclusivamente militares.

Sin temor alguno, el Coronel Blanton salió airoso de todas estas dificultades —con la destilería intacta y en funcionamiento— y procedió a la elaboración de bourbons de primera clase cuyas etiquetas eran objeto de encargo desde todos los rincones del mundo. Algunos de estos bourbons eran “Old Quaker,” “Cream of Kentucky” y “Buffalo Springs”. El Coronel Blanton fue todo un aristócrata del bourbon al estilo de E.H. Taylor y los grandes del whisky del siglo XIX. Al igual que Taylor, se dedicó a la producción de bourbon de Kentucky puro, ya que pensaba que las mezclas pertenecían a una clase de licor inferior. Tradicionalista de corazón del bourbon, ocasionalmente producía y embotellaba bourbon de barrica única, al igual que hacían los pioneros de bourbon de Kentucky. El Coronel Blanton guardaba estas botellas especiales para sí mismo a modo de reserva, y también las compartía con un selecto grupo de amigos.

El Coronel Blanton falleció en 1959 después de pasar más de medio siglo y la mayor parte de su vida haciendo lo que más le apasionaba y en el lugar que más amaba. Desde chico de los recados a presidente de la empresa, y desde barón del bourbon a orgulloso protector de su legado, el Coronel Blanton desempeñó un papel fundamental en la perpetuidad y el desarrollo de una de las tradiciones más exquisitas de Kentucky, así como una de sus señas de identidad histórica más importantes.